LA PALABRA CORRIENDO EN LIBERTAD

Dicen que Rossini (1792-1868) escribió su obra más célebre, El Barbero de Sevilla (1816), en 13 días, una ópera de más de 500 páginas. Si en todas las composiciones de Rossini palpita la vida, en esta corre a un ritmo trepidante y envolvente. Incluso el canto es una vibrante demostración de velocidad lingüística. ¿A dónde quería ir el cisne de Pesaro con tanta prisa?

La Revolución Francesa estaba a punto de estallar (1789) y con ella iban a caer los cimientos del orden social antiguo. No sólo era un cambio generacional, la eterna lucha de los jóvenes por empezar de cero y hacerlo con sus propias leyes. Iba a comenzar una nueva era en la que los hasta entonces poderes inescrutables de la aristocracia en plena decadencia, irían a parar a otras manos: la burguesía.

Y todo ello iba a suceder a gran velocidad, porque la burguesía ama la acción. La ópera bufa que se interesa por la condición de los personajes y sus relaciones, que exalta los valores de la burguesía, se prestaba extraordinariamente a estos agentes del cambio social con su dinamismo, sátira y frescura.

La obra de Rossini, El barbero de Sevilla, con libreto de Cesare Sterbini, relata la primera parte de la Trilogía de Fígaro (Le roman de la famille Almaviva), del dramaturgo francés Pierre-Augustin de Beaumarchais: El Barbero de Sevilla (1775), Las Bodas de Fígaro (1784) y La Madre Culpable (1792). Su personaje principal, Fígaro, se hará inmortal y se perfilará como el nuevo héroe de la comedia pre-revolucionaria, un profesional liberal, un barbero que hace que en su barbería entre la luz de la razón.

Rossini sitúa su ´Barbero´ en la Sevilla de la segunda mitad del siglo XVIII. A sus 24 años, el maestro italiano consiguió sincronizar a la perfección música, teatro, canto y baile para que con humor, imaginación y energía, los jóvenes amantes de la historia sortearan intrigas y enredos para dar triunfo a su amor. Nada que envidiar a los musicales actuales.

El Barbero de Sevilla

Emilio Sagi dirige la producción del Teatro Real que cierra la 64 temporada de la ABAO-OLBE (Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera), con un elenco de lujo. El bajo-barítono zaragozano Carlos Chausson interpreta a Don Bartolo, el tutor de la joven Rosina, y Marco Caria pone voz a Figaro. En palabras de Sagi, dos grandes artistas: “hoy en día el cantante tiene que ser artista. Si no es artista, dentro de unos años seguro que se inventará algún ordenador que cante estupendamente y que dé el fa sobreagudo, pero la emoción es lo que nunca van a poder imitar”. De la joven mezzosoprano italiana Annalisa Stroppa, que encarna Rosina, destaca el director su “ductilidad y haber alcanzado ya una sabiduría escénica”, también alaba la “gracia y el canto” de la mezzosoprano Susana Cordón como Berta, y la “gran calidad del reparto, de los bailarines y del coro”.

En esta bellísima propuesta de la ABAO, se respira también un aire fresco y alegre en torno a la creación artística. Como nos cuenta Emilio Sagi: “cada maestrillo tiene su librillo, pero para mí la creación, la buena creación, nace de la armonía. Al menos a mí me ha ido bien así. Llevo 40 años en la profesión y he trabajado en muchos teatros. No creo que la buena creación nazca de la dictadura; sé que hay muchos colegas míos que creen que la buena creación nace de los gritos, de la imposición del terror. Yo no lo creo así”.

La propuesta de Emilio Sagi es luminosa y blanca, “estamos en el Siglo de las Luces, los viejos miran con prudencia sus vidas, se dan cuenta de que ya son mayores para casarse con esa chica”, apunta el director. Pero en Rossini siempre hay una lluvia, una tormenta y una tempestad, por eso hay también una profusión de colores. “He querido enfatizar el mensaje que da Rossini de frescura, de diversión, de energía positiva e intentar hacer una comedia de verdad. Cuando se habla de ópera bufa, lo bufo hoy en día hay que hacerlo de una manera tranquila. Es decir, las situaciones cómicas tienen que ser cómicas por la situación, no porque los cantantes o los actores hagan tonterías en el escenario”, puntualiza Sagi.

El Barbero de Sevilla

José Miguel Pérez Sierra especialista en Rossini, quien se ha puesto al frente de la Orquesta Sinfónica de Navarra en esta producción, comparte con Sagi la visión de la obra El barbero de Sevilla como una comedia de situación, no de personajes ridículos. “Esta es la clave hoy en día para interpretar a Rossini”, asegura Pérez Sierra, “también a nivel musical”. En vida de Rossini sus obras fueron interpretadas añadiendo y eliminando elementos sin que el maestro italiano intierfiriera en ello, no olvidemos que dejó de componer ópera con unos 35 años y vivió hasta los 76. Pero, desde hace algunas décadas se han revisado sus composiciones originales y ahora pueden verse interpretaciones del creador italiano con un estilo mucho más refinado que en el pasado.

Carlos Chausson que pone voz a Don Bartolo, compara el silabato, esa forma de cantar rápido con el rap: “yo siempre he dicho que Rossini ha sido el primer rapero de la historia, lo cual nos da una idea de la vigencia que tiene la música de Rossini”, advierte Chausson.

Y es que, como en toda ruptura, la palabra trata de ser veloz, para que ningún poder establecido la pare antes de que sea dicha. Tal vez, por eso, Largo al factotum, “esa aria que Figaro canta al salir al escenario por primera vez, hiperenergética, autoburbujeante y bravucona, reina sobre la imaginación de los responsables de las pistas de audio de todo tipo de producciones para cine y televisión”, apunta Mark Everist, especialista en la escena operística de la Francia de la Restauración.

Pero igual que en el silabato, tras la velocidad de las palabras hay una base rítmica más lenta, la del pensamiento que mide cuándo y dónde se dicen. Tal vez ese fue el éxito de la obra de Rossini. De hecho, Beethoven cuando conoció El barbero de Sevilla aseguró que esa obra se representaría siempre, en cualquier época”.

De los jeroglíficos a la imprenta, del papel a la Red, de los aedos a los raperos, el pensamiento, la palabra, el lenguaje, están en el principio de la historia humana y de la historia de la humanidad. “La cultura es lo que distingue la barbarie de la civilización, el ser humano del animal, el ser racional del irracional”, apunta Pérez Sierra, “pero ahora estamos en una época de oscurantismo cultural y aquello que para una sociedad es útil aparentemente, comer, beber, la vivienda, a menudo excluye la cultura; los animales también comen, beben, buscan cobijo. Por eso, para mí es tan emocionante ver que de vez en cuando hay personas que ofrecen la posibilidad de dar a la cultura esa importancia que tiene para toda la humanidad y en concreto para la sociedad de cada ciudad”, concluye el director musical.
El Barbero de Sevilla ABAO-OLBE-Il-barbiere-di-Siviglia-2016-©E.-Moreno-Esquibel-1900

EL BARBERO DE SEVILLA

ABAO-OLBE (Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera) pone punto final a su 64 Temporada con Il Barbiere di Siviglia de Rossini, la obra más popular y representada del músico italiano, cumbre del arte cómico y la ópera bufa. Los próximos días 14, 15 – Opera Berri -, 17, 20 y 23 de mayo, con el patrocinio de Iberdrola, sube a escena este título en el año en que se conmemora el bicentenario de su estreno.
Esta comedia de trama muy divertida está construida sobre un libreto lleno de ingenio y enredo que interactúa a la perfección con la música del “cisne de Pesaro”, combinando rasgos de la ópera bufa con la tradición del bel canto. Para dar vida a los protagonistas de esta obra llena de momentos musicales inolvidables ABAO-OLBE ha reunido un elenco de grandes intérpretes rossinianos que aúnan calidad vocal y agilidad teatral. El barítono italiano Marco Caria, debutante en la Asociación Bilbaína, pone voz a ‘Figaro’ el famoso barbero de Sevilla. De la pareja de enamorados ‘Rosina’ e ‘Il Conte D’Almaviva’ se encargan la joven mezzosoprano italiana Annalisa Stroppa, en la que es su presentación en Bilbao, y el tenor americano Michele Angelini. El bajo-barítono zaragozano Carlos Chausson interpreta a ‘Don Bartolo’, el tutor de la joven Rosina. A su lado completan el amplio reparto los debuts del bajo Nicola Uliveri como ‘Don Basilio’ y la mezzosoprano Susana Cordón como ‘Berta’ y los regresos del barítono Alberto Arrabal como ‘Fiorello’, el bajo David Aguayo como ‘Un oficial’ y el actor Mitxel Santamarina como ‘Ambrogio’.

La parte musical está a cargo del maestro José Miguel Pérez Sierra, gran especialista en Rossini, quien se pone al frente de la Orquesta Sinfónica de Navarra para dirigir por primera vez este título y sacar el máximo partido a una partitura llena de melodías inmortales. La parte coral es una vez más tarea del Coro de Ópera de Bilbao, con Boris Dujin al frente.

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